No hay fecha que no se llegue…los decrementables

Sin duda, uno de los temas que más recurrentemente hemos estado escuchando los últimos días, por su próxima entrada en vigor (prácticamente nos queda una semana) es el tema de los decrementables y su declaración en pedimentos.

Por lo que, sin ánimo de ser repetitiva, porque ha habido muchas publicaciones, comentarios, análisis, etc., es inevitable no tocar el tema en este blog ante la proximidad de su implementación, y del  cual por cierto ya habíamos publicado en octubre pasado, precisamente cuando se dieron a conocer una serie de lineamientos y cambios al Anexo 22, así como otras disposiciones, informándonos de éstas modificaciones, con entrada en vigor el próximo 26 de febrero de 2021 (4 meses posteriores a su publicación).

Entonces, pues iniciemos con el objetivo de comentar algunos puntos que es importante tener en mente para determinar la correcta declaración o no, de los decrementables.

  1. Los gastos incrementables y decrementables son relevantes para la correcta determinación del valor en aduana de las mercancías, ya que este último, es la base gravable para el pago de las contribuciones de comercio exterior.
  2. Aunque parezca una obviedad, no está por demás recordarlo. Los incrementables y decrementables, sólo aplican a la importación. Por ende, la exportación sabemos que no declaramos incrementables ni tampoco lo haremos ahora, con los decrementables.
  3. Así mismo, estos conceptos únicamente los tenemos en aquellos casos donde aplicamos el valor de transacción, es decir, la importación provenga de una operación de compra-venta, como supuesto principal. Por ende, aquellas operaciones donde se determina el valor en aduana, en base a alguno otro de los métodos porque no estamos ante un operación de compra venta de mercancías, tales como valor de transacción de mercancías idénticas, valor de transacción de mercancías similares, valor de precio unitario de venta, valor reconstruido o los métodos alternativos, no se tratará de una operación sujeta a declarar decrementables.
  4. Serán aplicables para aquellos pedimentos donde si involucra una presentación física ante aduana, así como manejo en recinto fiscal o fiscalizado, además de un posterior traslado y manejo de la aduana a la empresa. Ejemplo, las claves A1, IN, AF (en estos dos últimos casos, cuando se trate de una IMMEX manufacturera que si adquiere sus mercancías, es decir, si hay un valor de transacción). ¿Puede haber casos en los cuáles no hay declaración? pues en opinión de su servidora en aquellas claves de pedimento que corresponde a operaciones que se realiza el despacho aduanero de manera “documental”, por ejemplo: las transferencias virtuales (V1, V5), los cambios de régimen para IMMEX (F4, F5) y las regularizaciones (A3), que provienen de una operación inicial, en donde si bien es cierto sí hubo un arribo del extranjero, así como manejo y traslado de la aduana local hasta las instalaciones del importador, pero, en los citados pedimentos de importación que si bien es cierto, están ocurriendo cuando la mercancía ya está en México, no hubo un traslado, ni manejo, mucho menos carga y descarga, además de que dichos gastos decrementables no se manifestaron (por lo menos hasta la entrada en vigor de esta modificación) y por ende, no se cuenta con dicha información en las operaciones de importación que dieron origen a estos pedimentos de transferencias, cambios de régimen o regularización.
  5. Finalmente, los gastos identificados como incrementables y decrementables, corresponde obligatoriamente a cargos que fueron cubiertos por el importador, esto de acuerdo al INCOTERM.

Sólo para recordar…

El artículo 64 de la Ley Aduanera nos señala cual es la base gravable para el pago de las contribuciones de comercio exterior.

Ahora bien, el artículo 65 de la Ley Aduanera nos señala los cargos que se consideran incrementables los cuales se deben adicionar al precio pagado, por mencionar los más comunes, serían los gastos de transporte, seguros y gastos conexos tales como manejo, carga y descarga en que se incurra con motivo del transporte de las mercancías hasta antes que las mercancías arriben a territorio nacional.

Reiteramos, siempre que los cubra el importador y no estén incluidos en el precio de las mercancías amparado en el documento equivalente.

¿Cuáles son otros? bueno, los encontrarás en el citado artículo 65, pero que por mencionarlos son comisiones, gastos de embalaje, materiales, piezas y elementos, herramientas, matrices, moldes, los trabajos de ingeniería, creación y perfeccionamiento, trabajos artísticos, diseños, planos y croquis, regalías y derechos de licencia, etc., y bajo ciertas consideraciones y circunstancias.

Ahora bien, el artículo 66 de la Ley Aduanera es el que nos ocupa en este momento, ya que es el que establece que gastos no estarán comprendidos como parte del valor de transacción, siempre que se desglosen o se especifiquen por separado del precio pagado manifestado en documento equivalente, pero sobre todo, con la característica de que estos ocurren cuando la mercancía importada ya se encuentra en territorio nacional. Por ejemplo: los gastos de construcción, instalación, armado, montaje, mantenimiento o asistencia técnica realizados después de la importación, las contribuciones y las cuotas compensatorias pagadas como consecuencia de la importación o enajenación de las mercancías, entre otros.

Pero sin duda, los gastos que más de alguno de ustedes les pueden resultar aplicables son los gastos de transporte, seguros y gastos conexos tales como manejo, carga y descarga en que se incurra con motivo del transporte de las mercancías, que se realicen cuando las mercancías ya han arribado a territorio nacional por cualquiera de sus tráficos. Es decir, el arrastre local o transporte nacional de la aduana de importación a nuestras instalaciones, los gastos derivados del manejo en el recinto fiscalizado (que no omito mencionar en muchos casos los debería cubrir el exportador extranjero, pero al recinto fiscalizado le resulta más cómodo cobrarlo al AA o al importador en México), por señalar un par de ejemplos.

Y es aquí donde la declaración de incrementables y próximamente decrementables va estrictamente de la mano de los INCOTERMS, principalmente los del grupo D.

Por lo anterior, cuando no se tengan estos gastos, o bien, existan pero no estén desglosados del precio pagado en el documento equivalente, se podrá llenar en “ceros” los campos respectivos en pedimento (24 al 28 del Anexo 22) y esto no implicará motivo de infracción, sancionable como dato general inexacto, toda vez que recordemos que se adicionó el campo 30 de Decrementables en el Anexo 19 de las RGCE, esto mediante publicación de la 2da resolución a las RGCE 2020, el pasado 26 de octubre de 2020. Lo anterior sujeto a una multa de $2,010 a $2,870 pesos (Art. 184, fr. III, 185, fr. II LA)

O bien, transmisión incorrecta de información, en el valor declarado en el Acuse de valor, pero creo yo principalmente por la manifestación de valor electrónica, ¡claro!, esto viéndolo a futuro, y si es que algún día se echa a andar, en cuyos casos la multa es de $22,900 a $ 38,180 pesos por documento (Art. 184-A, fr. I, 185-B, fr.I, RGCE 1.9.21).

No omitimos mencionar, la posible omisión de contribuciones, derivado de la incorrecta declaración de incrementables, y de lo cual también ya abordamos en un par de blogs hace unos meses, cuya sanción es del 130 al 150 % de las contribuciones omitidas de conformidad con los artículos 176, fr. I, 178, fr II LA.

O ya en caso extremo, la fatídica multa contenida en el artículo 200 LA con un monto de $69,310.00 a $92,420.00, por pedimento cuando a juicio de la autoridad el valor en aduana no se pueda determinar

El gran reto.

Sin duda el gran reto se vivirá al interior de las empresas, toda vez que como ya lo mencionamos en nuestro blog de fecha 25/Oct/2020. Se va a requerir que haya una estrecha comunicación entre los departamentos de Compras, Finanzas, Tráfico y Comercio Exterior para poder contar con la documentación de manera anticipada, y que este último departamento esté en posibilidades de informar oportunamente a nuestra Agencia Aduanal de tal manera que se puedan declarar dichos gastos, cuando así proceda hacerlo.

De hecho, ésta situación no es ajena, toda vez que los referidos gastos cuando le corresponde pagarlos a la empresa en su calidad de importador,  ya lo hace, esto de conformidad con el INCOTERM pactado con el proveedor, por eso se vuelve relevante el término negociado. Ya que en caso de caer en el supuesto, reforzar su control, registro e incluso pago, que generalmente ocurre posterior al despacho aduanero, ejemplo: gastos de instalación, montaje, mantenimiento, etc., por lo menos así será hasta el 25 de febrero, toda vez que esto cambiará a partir del 26 de febrero, que obligará a establecer los mecanismos de control necesarios para poder contar con dicha información y/o documentación de manera precisa y anticipada.

Ahora sí que como dice el dicho “dios nos agarre confesados” con el arranque de esta nueva obligación, que como toda disposición en su inicio nos resulta complejo, hasta que logramos implementar las medidas o procedimientos al interior de la empresa.

Silvia Rodríguez

Comercio Exterior y Aduanas

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